Es habitual que cuando alguien nos defrauda, nos miente, abusa de nuestra confianza, si realmente se arrepiente y realmente somos alguien importante en su vida, son capaces de pedirnos perdón. Si todo esto es recíproco, que sea una persona que verdaderamente nos importe, no tendremos problemas en perdonar, aunque nos cueste pero, ¿y de olvidar? ¿Somos capaces de olvidar lo sucedido? Por norma general, el olvido son palabras demasiado grandes y la mente tiene demasiada memoria, lo que nos condiciona en estas situaciones puesto que nunca terminamos de conseguir que la relación con esa persona vuelva a ser la que antes era; siempre, por alguna situación similar que ocurra, por algo que te recuerde a eso, por cualquier cosa, volvemos a recordarlo y esto no hace otra cosa que echarnos para atrás a la hora de hacer que todo vuelva a ser igual.
¿Existe alguna fórmula secreta que nos haga a todos hacer ambas cosas a la vez? Seguro que no es fácil, al principio siempre nos costará volver a confiar, pero todos, sin librar a nadie, deberíamos de pararnos a pensar cuantas veces nos han perdonado y han sido capaces de olvidar con nosotros y cuantas veces ha sido al revés. Preguntarnos si nos compensa, si esa persona es lo suficientemente importante, si realmente nos hace bien en nuestra vida. A fin de cuentas, tenemos que replantearnos, si queremos tanto como creemos a esa persona para después consultar con la almohada si merece la pena perdonar y olvidar.